Día de mercados (Parte I): Mae Klong

Para lo que nunca hayáis oído hablar de este mercado, os recomendamos que no perdáis detalle de este artículo, porque se trata de uno de los mercados más curiosos de Tailandia pero a la vez más tranquilos, lejos de la masificación turística (apenas vimos turistas por allí) pero sobre todo es un lugar auténtico.

El mercado de Mae Klong, es también conocido como el mercado de las vías del tren, por estar precisamente situado sobre los raíles. Es una situación bastante surrealista, ya que todos los puestos están situados a los lados de las vías férreas y cada vez que pasa el tren, los dueños de los puestos pliegan sus toldos para dejarlo pasar. Según cuentan, este mercado existe antes que el trazado de dichas vías, por lo que sus dueños, fieles al lugar en el que se situaba el mercado, decidieron seguir montando sus puestos en el mismo lugar.

El tren pasa varias veces al día por el mercado de Mae Klong. Nosotros teníamos apuntado que a las 11.30 de la mañana pasaba el tren por el mercado, así que planificamos nuestro día para estar allí a esa hora.

Existen dos alternativas para ir a Mae Klong desde Bangkok: en tren o en furgoneta. Habíamos leído que ir en tren era bastante más complicado y lento, así que nos decidimos por ir en furgoneta. Las furgonetas hasta Mae Klong salen desde una estación situada justo al lado de la parada de sky train de Victory Monument en Bangkok, por lo que no tiene perdida. Si tenéis alguna duda de la situación de la estación de furgonetas, nos preguntáis y ya os daremos más instrucciones. De esta misma estación también salen las furgonetas hacia Ayutthaya. El día anterior acudimos hasta allí para preguntar los horarios hacia Mae Klong y decidimos coger la primera de la mañana para llegar antes de las 11:30, hora en la que sabíamos que pasaría el tren. Así que al día siguiente, en poco más de una hora de trayecto, llegamos al mercado sin mayor problema.

El precio de estas furgonetas es sumamente barato unos 60 THB. Son como un pequeños autobuses que van llenando según la gente va comprando los billetes. La verdad es que no respetan demasiado los horarios, ya que en caso de que la furgoneta se llene antes de la hora, salen hacia el destino y en caso de que quede algún asiento libre, esperan a que se llene. Nosotros tuvimos suerte y salimos antes de la hora prevista. En las furgonetas, además del conductor, siempre va una guía que es la que se encarga de avisar cuando se tiene que bajar cada persona en caso de que la furgoneta haga varias paradas. En nuestro caso la guía no tenía ni idea de inglés, no entendía ni una palabra de lo que le decíamos, así que cuando nos dijo que nos bajáramos de la furgoneta porque habíamos llegado a nuestro destino, no pudimos ni preguntarle como se iba hasta el mercado de las vías del tren.

Así que así sin más, nos bajamos de la furgoneta, ni siquiera sabíamos si la buena mujer nos había engañado y nos habíamos bajado a saber donde. Comenzamos a andar sin rumbo buscando unas vías del tren. Allí nadie hablaba inglés y no veíamos turistas, así que no nos quedaba otra que investigar por nuestra cuenta. Seguimos caminando entre los puestos de un mercado, pero este no era el de las vías del tren, ya que por allí no divisábamos ninguna vía. Por fin vimos un banco y además de a cambiar dinero, entramos a probar suerte y a ver si alguien del banco sabía aunque fuera unas palabras de inglés. Allí nos dijeron que si, que íbamos en la dirección correcta y que si seguíamos andando 100 metros, nos encontraríamos con las vías del tren y el mercado.

Por fin llegamos hasta las deseabas vías del tren. Además, como la furgoneta había salido de Victory Monument antes de lo previsto, habíamos llegado a Mae Klong con tiempo más que de sobra para disfrutar del mercado tranquilamente antes de que pasara el tren. ¡Y tan tranquilamente! Como que no sabemos por qué razón del universo  el tren no pasó a las 11.30, ni a las 12.30, ni a las 13.30… ¿Pero qué pasaba? Como nadie sabía inglés, nadie nos decía que pasaba, pero seguramente el tren al ser tan viejo se habría estropeado y por eso no llegaba nunca… Algunas personas de los puestos nos miraban y se reían y nos hacían gestos diciendo que el tren pasaría enseguida, pero ¿por qué no llegaba?

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Así que seguimos dando vueltas y más vueltas por el mercado. Nos aprendimos los puestos casi de memoria de tantas vueltas que dimos por allí. Este mercado es un mercado de verdad y no se venden souvenirs ni nada de ese estilo. Se vende básicamente comida: carne, pescado, frutas y verduras… Vimos puestos en los que tenían la comida sobre hielos y en otras que directamente la ponían sobre las bandejas sin hielo ni nada. Con el calor que hacía allí, bajo todos esos toldos de plástico, dudamos del buen estado de esas comidas, pero allí los tailandeses la compraban… ¡Si es que lo que no mata engorda! Nos aprendimos los diferentes productos de la gastronomía tailandesa sin problema en tantas horas que pasamos bajo esos toldos: anguilas vivas en cubos de agua, pescado y gambitas secas que echaban un tufillo importante, frutas de todos los tipos y colores… Incluso nos atrevimos a probar una fruta que compramos en uno de los puestos. Eran como una especie de bolitas rojas con pinchitos. Al romper esa cáscara de pinchos (que no se comía) salía una especie de uva del interior. Era blanquecina/amarillenta y con un sabor y textura similar al de una uva, no estaba mal la verdad.

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El calor  bajo esa techumbre de plástico estaba llegando a  límites insospechados y entre eso, el olor que había en el mercado que cada vez era más desagradable, el aburrimiento y la desesperación porque el tren no llegaba nunca (llevábamos casi 4 horas esperando), decidimos con una sensación conjunta de tristeza y enfado, abandonar el mercado. Parecía que el tren nos la había jugado y precisamente aquel día no iba a pasar por Mae Klong. Habíamos recorrido miles de kilómetros hasta Tailandia para ver uno de los mercados más curiosos del mundo y nos íbamos a quedar sin verlo 😦 Así que como no podíamos estar allí todo el día esperando, nos consolamos pensando que ya volveríamos alguna vez en nuestras vidas, si es que el mercado permanecía en ese mismo lugar…

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Nuestra siguiente parada del día sería otro mercado, el de Amphawa, situado en una población cercana a Mae Klong así que fuimos en busca de la parada de furgonetas que nos llevaran a Amphawa. Pero fue entonces cuando oímos el sonido de una bocina a lo lejos… ¡Era el tren! ¡Seguro que era el tren!

Así que salimos corriendo para introducirnos entre los puestos del mercado. ¡¡¡Y si que era el tren aquello que se veía de lejos!!! Los dueños de los puestos fueron recogiendo todos los toldos de plástico y apartando la mercancía para permitir el paso del tren por los raíles. Ver el tren pasar entre todos los puestos es cuanto menos curioso, pasa tan cerca que casi casi te roza. Así que hay que tener cuidado y no despistarse si no quieres acabar en las vías. Una vez que pasa el tren vuelven a colocar los toldos en su sitio. Es de verdad un espectáculo muy bonito de ver y es impresionante pensar que esto ocurre todos los días del año varias veces al día :-O

Que mejor forma de conocer Mae Klong que a través de un vídeo. Por eso os dejamos con un vídeo del día que vivimos nosotros en el mercado de las vías del tren. Esperamos que os guste.

Mae Klong: Mercado de las vías del tren from UnMapa y UnaBrujula on Vimeo.

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2 Respuestas a “Día de mercados (Parte I): Mae Klong

  1. hola.
    Para ir a Me Klong en furgoneta bien,te bajas donde te diga el conductor y luego hacia donde tiras?

    • Hola Luis!

      Nosotros la verdad es que lo hicimos un poco al azar. Me explico:

      La furgoneta nos dejó en un sitio que (lógicamente) no era el mercado de las vías del tren. Lo bueno es que nos dejó en otro mercado de productos locales, donde los tailandeses y tailandesas compran en su día a día. Aún no era el mercado que buscábamos, pero era bastante agradable ya que era un sitio muy muy auténtico.

      Después de darnos una vuelta por la zona, encontramos el mercado de las vías muy fácilmente. El lugar no es muy grande y las vías del tren están en el medio del centro urbano. Es lo característico del pueblo por lo que todo se sitúa alrededor de las famosas vías, que dividen el pueblo en dos partes.

      Como apunte, decirte que la furgoneta de la ida nos dejó a la otra parte de las vías de donde se cogía la furgoneta que te lleva a Amphawa, el mercado flotante (lo contaremos en nuestro próximo artículo sobre Tailandia).

      Espero que nuestra explicación te sirva de ayuda, pero la verdad es que la llegada a mercados fue un poco “a las bravas” y sin ninguna preocupación de no encontrar algo que quisiéramos ver debido al tamaño del lugar.

      Un saludo y muchas gracias por visitarnos!! 😀

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